¿Se acuerdan del corralito? Entrevista
Los depósitos a plazo fijo por montos superiores a treinta mil pesos aumentaron considerablemente durante el primer trimestre del año respecto del mismo período de 2005, según lo informado por el Banco Central de la República Argentina (BCRA). Hasta esa suma, los depósitos están cubiertos por la garantía del BCRA, establecida tras el levantamiento del corralito financiero de 2001. Esa garantía no corre para los depósitos que superen los treinta mil pesos, dato que da a entender que los inversores tienen una mayor confianza en el futuro del sistema financiero y que han olvidado los avatares que generaron las medidas tomadas por el gobierno de aquellos tiempos.
Por ello y a modo de “ayuda memoria” este medio entrevistó a Nicolás Courtis, abogado que se dedicó a defender a los ahorristas a partir del establecimiento del corralito tratando de que nos relate su experiencia en el tema:
¿Cuántas personas se acercaron a su estudio por este tema?
Entre ochenta y cien personas vinieron a verme para entablar acciones por el corralito. Algunas ya eran clientes y otras lo hicieron por comentarios, por recomendación, se armó una especie de cadena: uno traía a otro. Muchos no eran clientes del estudio y debido a nuestra labor por el corralito se han quedado con nosotros.
De las personas que se acercaron a consultar por sus servicios, ¿qué porcentaje inició acciones legales?
Todos iniciaron acciones legales pero algunos durante el transcurso de las mismas desistieron. Ello debido a que en un momento se pudo pesificar el depósito, es decir, aceptaron la propuesta que les hicieron los bancos; sin embargo cerca del noventa por ciento siguió hasta el final, en realidad: siguen, porque todavía no se terminó.
¿Usted me dice que hoy en día siguen los amparos por cuestiones relacionadas con aquel corralito?
Sí, los amparos siguen pero en menor cantidad. Todos los que iniciaron acciones pudieron sacar aunque sea una parte de la plata en dólares o en pesos al cambio libre tipo vendedor. Algunos jueces decidían que el cliente sacara el cincuenta por ciento del dinero como medida cautelar y después, cuando dictaba la sentencia definitiva autorizaba el retiro del resto. No obstante, en ese transcurso de tiempo, entre medida cautelar y sentencia pasaron entre dos y tres años, según el caso.
¿Cuándo se iniciaron las acciones legales y cuándo comenzaron a salir las sentencias?
El corralito fue a fines de 2001 por lo que la mayoría de los amparos se inició en febrero de 2002, luego de la feria judicial. Recién en agosto o septiembre de 2002 empezaron a salir las primeras sentencias las que hasta el día de hoy siguen saliendo.
¿Cuál era su tarea una vez que salía la sentencia del juez habilitando al cliente a retirar el dinero del banco?
Una vez que salía la sentencia, iba al banco con mi cliente y con un oficial de justicia a presentar el mandamiento de secuestro que es el papel que nos habilitaba para retirar el dinero. Cuando recién empezaron a salir las sentencias todos los bancos eran un desastre, ponían trabas y nos pasábamos horas y horas dentro de las sucursales. A veces uno se iba del banco sin ejecutar la orden judicial, tenía que volver a pedirla y eso llevaba tiempo; a pesar de todas estas demoras y trabas finalmente se lograba sacar el dinero.
Supongo que con el tiempo esa situación se fue organizando...
Y sí, de a poco mejoró. Los bancos empezaron a acatar las órdenes, entendieron que tenían que entregar la plata y todo se comenzó a hacer más tranquilo, los mismos oficiales de justicia ya estaban organizados, fue como que todo se organizó más.
Dependía mucho del banco, había algunos que atendían bien a la gente y otros que te tenía entre 12 y 16 horas en la sucursal negándote la plata, la plata del cliente, ¿no? Hoy me causa gracia ver las propagandas de algunos bancos en televisión diciendo que son el banco de todos los argentinos y ofreciendo servicios, ja.
¿Qué función cumplía el oficial de justicia?
El oficial de justicia es el encargado de dirigir todo el trámite, no se puede hacer nada si él no está. Es un funcionario que depende de la Corte Suprema de Justicia, está encargado de hacer las diligencias y es el que puede solicitar el auxilio de la policía para llevar detenido a algún gerente, por ejemplo, cuando se negaba a entregar el dinero. También está autorizado a violentar cerraduras e ingresar al tesoro de la entidad bancaria, entre otras facultades.
¿Tuvo que recurrir a la policía alguna vez?
Me pasó que un gerente se negó a acatar la manda, la manda es el secuestro del dinero. En ese caso el oficial de justicia tuvo que llamar a un móvil policial. Recién cuando el gerente vio el móvil en la puerta del banco, entregó la plata.
¿Cuál fue la peor situación que le tocó en un banco?
Una vez en un banco en el que había entre 30 y 40 amparistas que estaban allí para retirar su plata, luego de varias horas de espera tuve que pasar a secuestrar la plata porque no me la daban voluntariamente. Ese día los cajeros me mostraban las cajas que estaban vacías, se hacían los tontos intentando demostrarme que no tenían efectivo para entregar, me mostraban que sólo tenían monedas.
¿Cree que era una estrategia la que intentaron implementar estos bancos?
Puede ser, intentaban desgastarte para que llegues a un arreglo y aceptes que te descuenten hasta el cuarenta por ciento de la plata, plata que en realidad le correspondía al cliente.
Aceptar o no dependía de la situación de cada amparista, había gente que necesitaba la plata en forma urgente porque tenía algún familiar enfermo o para continuar con un tratamiento médico, por ejemplo. Entonces llegaban a un arreglo con el banco por el cual la entidad se quedaba con un porcentaje y ellos podían retirar el resto en efectivo. Muchas veces funcionaba como una extorsión: se aprovechaban de la desesperación de la gente; un amparista de nuestro estudio murió durante el transcurso de la acción judicial: llegó a sacar la mitad de su dinero y el resto lo sacaron sus herederos. Hubo casos famosos como el de García Blanco que necesitaba retirar su plata porque estaba haciendo un tratamiento contra una enfermedad grave, se lo denegaron y falleció.
¿Cómo era el estado de ánimo de sus clientes?
Mis clientes en su mayoría estaban enojados, tenían mucha bronca. Cuando nos encontrábamos en los bancos con empleados que intentaban retrasar las cosas, yo intentaba calmarlos pero muchas veces llegaban a discutir con el que tenían enfrente. Como cualquier persona que defiende lo suyo, que sabe que algo le corresponde y no se lo quieren devolver, ¿no?
Los empleados de los bancos tampoco la deben haber pasado bien...
Los empleados de los bancos en su mayoría demostraban indiferencia pero creo que es entendible, no deja de ser su trabajo.
¿Sabe que hicieron sus clientes con el dinero que lograron sacar?
No sé que hicieron mis clientes con la plata que sacaron, no me corresponde preguntarles. Pero hubo gente que la retiró y en el mismo momento la volvió a meter en un plazo fijo en el mismo banco por los altos intereses que daban en ese momento. No creo que confiaran en el banco, creo que querían hacer negocios. Algunos dejaban la plata en una caja de seguridad en el banco y otra gente se la llevaba en efectivo, en la mano.
¿Usted que hubiese hecho si el depósito hubiera sido suyo?
Lo hubiese sacado del país hasta en bote y remando. Cualquier cosa menos depositar mis ahorros en un banco y en un país donde no se respeta la propiedad privada.
Por ello y a modo de “ayuda memoria” este medio entrevistó a Nicolás Courtis, abogado que se dedicó a defender a los ahorristas a partir del establecimiento del corralito tratando de que nos relate su experiencia en el tema:
¿Cuántas personas se acercaron a su estudio por este tema?
Entre ochenta y cien personas vinieron a verme para entablar acciones por el corralito. Algunas ya eran clientes y otras lo hicieron por comentarios, por recomendación, se armó una especie de cadena: uno traía a otro. Muchos no eran clientes del estudio y debido a nuestra labor por el corralito se han quedado con nosotros.
De las personas que se acercaron a consultar por sus servicios, ¿qué porcentaje inició acciones legales?
Todos iniciaron acciones legales pero algunos durante el transcurso de las mismas desistieron. Ello debido a que en un momento se pudo pesificar el depósito, es decir, aceptaron la propuesta que les hicieron los bancos; sin embargo cerca del noventa por ciento siguió hasta el final, en realidad: siguen, porque todavía no se terminó.
¿Usted me dice que hoy en día siguen los amparos por cuestiones relacionadas con aquel corralito?
Sí, los amparos siguen pero en menor cantidad. Todos los que iniciaron acciones pudieron sacar aunque sea una parte de la plata en dólares o en pesos al cambio libre tipo vendedor. Algunos jueces decidían que el cliente sacara el cincuenta por ciento del dinero como medida cautelar y después, cuando dictaba la sentencia definitiva autorizaba el retiro del resto. No obstante, en ese transcurso de tiempo, entre medida cautelar y sentencia pasaron entre dos y tres años, según el caso.
¿Cuándo se iniciaron las acciones legales y cuándo comenzaron a salir las sentencias?
El corralito fue a fines de 2001 por lo que la mayoría de los amparos se inició en febrero de 2002, luego de la feria judicial. Recién en agosto o septiembre de 2002 empezaron a salir las primeras sentencias las que hasta el día de hoy siguen saliendo.
¿Cuál era su tarea una vez que salía la sentencia del juez habilitando al cliente a retirar el dinero del banco?
Una vez que salía la sentencia, iba al banco con mi cliente y con un oficial de justicia a presentar el mandamiento de secuestro que es el papel que nos habilitaba para retirar el dinero. Cuando recién empezaron a salir las sentencias todos los bancos eran un desastre, ponían trabas y nos pasábamos horas y horas dentro de las sucursales. A veces uno se iba del banco sin ejecutar la orden judicial, tenía que volver a pedirla y eso llevaba tiempo; a pesar de todas estas demoras y trabas finalmente se lograba sacar el dinero.
Supongo que con el tiempo esa situación se fue organizando...
Y sí, de a poco mejoró. Los bancos empezaron a acatar las órdenes, entendieron que tenían que entregar la plata y todo se comenzó a hacer más tranquilo, los mismos oficiales de justicia ya estaban organizados, fue como que todo se organizó más.
Dependía mucho del banco, había algunos que atendían bien a la gente y otros que te tenía entre 12 y 16 horas en la sucursal negándote la plata, la plata del cliente, ¿no? Hoy me causa gracia ver las propagandas de algunos bancos en televisión diciendo que son el banco de todos los argentinos y ofreciendo servicios, ja.
¿Qué función cumplía el oficial de justicia?
El oficial de justicia es el encargado de dirigir todo el trámite, no se puede hacer nada si él no está. Es un funcionario que depende de la Corte Suprema de Justicia, está encargado de hacer las diligencias y es el que puede solicitar el auxilio de la policía para llevar detenido a algún gerente, por ejemplo, cuando se negaba a entregar el dinero. También está autorizado a violentar cerraduras e ingresar al tesoro de la entidad bancaria, entre otras facultades.
¿Tuvo que recurrir a la policía alguna vez?
Me pasó que un gerente se negó a acatar la manda, la manda es el secuestro del dinero. En ese caso el oficial de justicia tuvo que llamar a un móvil policial. Recién cuando el gerente vio el móvil en la puerta del banco, entregó la plata.
¿Cuál fue la peor situación que le tocó en un banco?
Una vez en un banco en el que había entre 30 y 40 amparistas que estaban allí para retirar su plata, luego de varias horas de espera tuve que pasar a secuestrar la plata porque no me la daban voluntariamente. Ese día los cajeros me mostraban las cajas que estaban vacías, se hacían los tontos intentando demostrarme que no tenían efectivo para entregar, me mostraban que sólo tenían monedas.
¿Cree que era una estrategia la que intentaron implementar estos bancos?
Puede ser, intentaban desgastarte para que llegues a un arreglo y aceptes que te descuenten hasta el cuarenta por ciento de la plata, plata que en realidad le correspondía al cliente.
Aceptar o no dependía de la situación de cada amparista, había gente que necesitaba la plata en forma urgente porque tenía algún familiar enfermo o para continuar con un tratamiento médico, por ejemplo. Entonces llegaban a un arreglo con el banco por el cual la entidad se quedaba con un porcentaje y ellos podían retirar el resto en efectivo. Muchas veces funcionaba como una extorsión: se aprovechaban de la desesperación de la gente; un amparista de nuestro estudio murió durante el transcurso de la acción judicial: llegó a sacar la mitad de su dinero y el resto lo sacaron sus herederos. Hubo casos famosos como el de García Blanco que necesitaba retirar su plata porque estaba haciendo un tratamiento contra una enfermedad grave, se lo denegaron y falleció.
¿Cómo era el estado de ánimo de sus clientes?
Mis clientes en su mayoría estaban enojados, tenían mucha bronca. Cuando nos encontrábamos en los bancos con empleados que intentaban retrasar las cosas, yo intentaba calmarlos pero muchas veces llegaban a discutir con el que tenían enfrente. Como cualquier persona que defiende lo suyo, que sabe que algo le corresponde y no se lo quieren devolver, ¿no?
Los empleados de los bancos tampoco la deben haber pasado bien...
Los empleados de los bancos en su mayoría demostraban indiferencia pero creo que es entendible, no deja de ser su trabajo.
¿Sabe que hicieron sus clientes con el dinero que lograron sacar?
No sé que hicieron mis clientes con la plata que sacaron, no me corresponde preguntarles. Pero hubo gente que la retiró y en el mismo momento la volvió a meter en un plazo fijo en el mismo banco por los altos intereses que daban en ese momento. No creo que confiaran en el banco, creo que querían hacer negocios. Algunos dejaban la plata en una caja de seguridad en el banco y otra gente se la llevaba en efectivo, en la mano.
¿Usted que hubiese hecho si el depósito hubiera sido suyo?
Lo hubiese sacado del país hasta en bote y remando. Cualquier cosa menos depositar mis ahorros en un banco y en un país donde no se respeta la propiedad privada.
