01 agosto 2006

La radio en Argentina
Agosto es el mes de la radio. La radiofonía argentina cumple 86 años y por ello este breve repaso de su historia y los motivos que hicieron que la radio cambie nuestras vidas.

En el año 1918 la Armada Argentina le pidió al otorrinolaringólogo Enrique Susini que estudie el efecto de los gases en el frente de batalla, tarea que lo trasladó a Francia donde consiguió unos transmisores de 5 kw. con los que volvió a la Argentina. Allí fue donde se inició la aventura.
La noche del 27 de agosto de 1920 los pioneros de la radiodifusión lograron subirse al éter y atravesar las paredes de Buenos Aires. A las 21 horas en el Teatro Coliseo, un micrófono y un transmisor de 5 vatios, desde la azotea consiguieron irradiar “Parfisal” de Wagner a unos pocos afortunados que poseían un receptor.
Susini y sus compañeros Miguel Mújica, César Guerrico y Luis Romero Carranza “los locos de la azotea” habían inventado la radio.
Esta aventura dio lugar a la primera emisora del país: LOR Radio Argentina hasta que a fines de 1922 surgieron LOZ Radio Sud América y LOX Radio Cultura. Esta última es considerada la primera radio comercial del país dado que se hallaba autorizada a emitir mensajes publicitarios. El permiso de la Municipalidad que la habilitaba mencionaba que podía irradiar “anuncios de propaganda comercial estrictamente morales...”
En 1923 se realiza una exposición de radio-comunicaciones en el estadio del Luna Park donde se anuncia la transmisión del “combate del siglo” entre Luis Firpo y Jack Dempsey (El Toro Salvaje de las Pampas y el Matador de Manassa respectivamente). Esa noche se inaugura la transmisión de programas deportivos: en ese momento consistía en la lectura de los cables que lentamente llegaban a Buenos Aires y narraban las alternativas de la pelea. Frente a la redacción del diario Crítica se había instalado un sistema de altavoces para transmitir el combate y mientras se esperaba el próximo cable con novedades se escuchaba a diferentes intérpretes que amenizaban la noche, entre ellos un joven que años después fue conocido como Atahualpa Yupanqui.
Recién en 1927 el Estado funda la primera emisora propia: LOS Broadcasting Municipal que difundía óperas desde el Teatro Colón.
Para mediados de los 30 en Buenos Aires se destacaban Radio Belgrano, Radio Splendid y Radio Mitre, propiedad del diario La Nación y que todas las mañanas abría sus transmisiones con la lectura de los principales títulos de ese diario. En otros puntos del país podían ser escuchadas cerca de veinte radios más.
El 6 de julio de 1937 sale al aire la primera transmisión de LRA Estación de Radiodifusión del Estado que años después se transformaría en lo que hoy es Radio Nacional. Para esa época Argentina contaba con tres cadenas que poseían una emisora madre en Buenos Aires y repetidoras en el interior del país: LR3 Radio Belgrano, LR1 Radio El Mundo y LR4 Radio Splendid.
En 1946 Juan Domingo Perón dispuso la creación del SOR (Servicio Oficial de Radiodifusión): caducaron todas las licencias de las emisoras privadas y se impulsó la integración de tres redes comerciales y una red oficial sin publicidad. El SOR tuvo su sede en Ayacucho 1556 de la ciudad de Buenos Aires donde hasta ese momento funcionaba la emisora cabecera de Radio Splendid, allí se trasladaron los estudios de la radio oficial. También se habilitó en General Pacheco la Planta Transmisora de LRA Estación de Radiodifusión del Estado con dos transmisores para emitir en una nueva frecuencia: 870 Khz. El objetivo del SOR era jerarquizar la oferta radial y encargarse de la difusión de las acciones de gobierno. En ese mismo año se aprobó el Manual de Instrucciones para las Estaciones de Radiodifusión, la primera reglamentación de la radiodifusión argentina.
¿Y cómo cambió la vida a partir de la radio? En aquellos años y sin la existencia de la televisión la radio pasó a convertirse no sólo en una fuente de información sino en una fuente de entretenimiento y se instaló en la vida cotidiana, ocupando el lugar de un integrante más de la familia. Durante la década del 30, por ejemplo con el auge de los radioteatros, las señoras abandonaban todas sus tareas para abocarse a escuchar el capítulo del día. Tanto fue así que en el afán de no perder clientela durante el horario en que se transmitían los radioteatros las tiendas Harrod´s instalaron un aparato de radio en sus locales con el fin de que las señoras no abandonaran sus compras. El éxito más grande entre los radioteatros de aquélla época fue Chispazos de tradición.
Incluso Carlos Gardel cantaba por radio, presentándose con José Razzano con quien formó un dúo con quien interpretó gran cantidad de recitales radiales.
Hasta nuestros días y aún con la presencia de la televisión la radio cuenta con un público fiel que aprovecha sus características: no exige un gran esfuerzo de concentración, presenta la información de forma inmediata, se puede escuchar en cualquier lugar y mientras se realiza otra tarea, es universal y no requiere de grandes estudios o conocimientos para su comprensión.
Por todo ello y en en este mes va nuestro homenaje para aquellos “locos de la azotea” y para todos los que los siguieron.